lunes, 3 de enero de 2011

Cultura Grecolatina.


Cultura grecolatina.



La cultura grecolatina se refiere a la cultura grecorromana ya que los romanos son latinos, su cuna es en Grecia que fue en donde se desarrolló desde la literatura y el arte hasta las formas de gobierno que hoy conocemos.
Desde los tiempos más remotos habían usado los griegos pequeñas tablillas de madera con capas de cera o sin ella en las que podían trazarse pequeñas notas con un estilo de metal.
De allí se pasó al pergamino cuando comenzó a generalizarse el cual en su forma primitiva se utilizaba como encuadernación de los papiros y que cuando el pergamino se generalizó comenzó a darle forma a los libros de pergamino, evolución que tuvo lugar durante los primeros tiempos del Imperio romano.
Esta forma del libro se conocía por codex y a aparecido inalterable hasta nuestros días, sin embargo los códices de pergamino se consideraban inferiores a los libros propiamente dichos formados por hojas de papiro; se les empleaba para ediciones baratas ya que al poder escribirse en ambas caras de una hoja de pergamino, un texto que por sí exigía un largo rollo o quizá varios, podía ser contenido en un códice relativamente pequeño.

La forma del rollo ha continuado hasta nuestros días gozando del prestigio de lo tradicional. Se encuentran diversos códices antiguos cuyas hojas, reunidas unas dentro de otras en un doblez único, forman un solo cuaderno aunque tal método producía un libro tosco y daba resultado que las hojas posteriores tuvieran un ancho menor que las exteriores.
Se tendía a usar márgenes en los manuscritos más ricos mientras que las páginas de los más sencillos están repletas de texto hasta el borde. En apariencia no se diferenciaban en nada los códices de los libros en rollo, incluso un detalle característico como la colocación del título al final del texto pasó de los rollos a los códices y hasta el siglo V no se generaliza el colocar el título al comienzo de la obra.
Por otra parte se conocen pocos rollos con ilustraciones en los rollos con ilustraciones existen algunas relacionadas con el tema y otras como meras decoraciones, las imágenes poseen color pero casi nunca matices y las figuras y los rostros son semejantes a las de documentos y monedas o pinturas murales. Ya desde el siglo IV se encuentran manuscritos griegos y coptos con iníciales de capítulos de mayor tamaño e iluminadas generalmente de rojo.
Cuando los romanos establecieron la hegemonía mundial y se adueñaron de los frutos de la cultura griega, también importaron a suelo romano las tradiciones griegas relativas al mundo de los libros. Paulatinamente se fue estableciendo en Roma un comercio de libros al que se dedicaron en su mayor parte griegos emigrados. El librero, llamado bibliopola empleaba para la transcripción de textos a esclavos especializados, que percibían salario según el número de líneas, sobre la base de una línea patrón de 34 a 38 letras.
El libro romano es una prolongación del griego hasta el extremo de que los historiadores suelen tratarlos conjuntamente. Los romanos tuvieron su lengua propia, el latín y también un alfabeto propio, derivado naturalmente del griego. Del alfabeto latino parece oportuno decir algo no solo por haber sido el instrumento de expresión de una gran cultura, sino porque como consecuencia de la romanización y de la expansión de la iglesia cristiana es el utilizado por una gran parte de la humanidad y precisamente por la más avanzada.
Los etruscos fueron importantes en la creación del alfabeto latino, después del descubrimiento del alfabeto de marsiliana el primitivo alfabeto etrusco evolucionó, al principio para adaptarse a la lengua y, al final por influencia del alfabeto latino. El alfabeto latino es una adaptación de la lengua del Lacio del alfabeto etrusco y que los romanos aceptaron. Los romanos por su parte utilizaron solo 21 letras.
Las letras fueron por muchos años solo mayúsculas o capitales que eran de gran tamaño. Apareció posteriormente la cursiva la cual su uso era más cómodo y posteriormente la uncial, que aparece en el siglo III d.C y que se usaba para los libros de lujo y al parecer tuvo sus orígenes en África, siendo sus características una tendencia a la minúscula.

El material más antiguo utilizado por los romanos para escribir fue la corteza de árbol, también parece que usaron en fechas tempranas tela de lino para conservar la documentación histórica y como mencionamos anteriormente la utilización del papiro, el rollo las tablillas etc.
En Roma como en otros tantos pueblos primero fueron los archivos y luego las bibliotecas. Más aún, como el genio romano fue altamente administrativo le pusieron mas atención a los archivos que a las bibliotecas. Hay noticias antiguas de archivos romanos privados en los que los comerciantes registraban sus operaciones. Mas recientes fueron las primeras bibliotecas privadas.
César que había vivido en Alejandría quiso dotar a Roma de una gran biblioteca pública con secciones griega y latina y encargó de reunir y ordenar los libros a Marco Terencio Varrón sin embargo no pudo ver su sueño cumplido debido a su precipitada muerte. También el archivo general de Roma El Tabularium, se adelantó a la primera biblioteca pública romana que se debió a C. Asinio Polión, general, historiador, orador y poeta.
Al mismo tiempo, Augusto creaba en Roma dos grandes bibliotecas, con sus correspondientes secciones latina y griega, una en el campo de Marte llamada comúnmente Pórtico de Octavia, por la hermana de Augusto pues estaba dedicado a un hijo suyo, Marcelo. La otra, en el Palatino, junto al templo de Apolo. Los libros de la última fueron reunidos por Pompeyo Macer, si bien el director fue C. Julio Higinio, español y liberto de Augusto y uno de los más importantes filólogos de su tiempo.
La historia del Museo y la Biblioteca de Alejandría realmente debió haber terminado en el año 30 a.C. Con la muerte de Cleopatra y el final del reino de los Ptolomeo, incorporado al naciente Imperio romano.
La pervivencia de ambas instituciones hasta el siglo IV d.C solo se explica por el prestigio cultural del que gozaron, incluso se piensa que su destrucción es una leyenda debido a que no se habla de cómo sucedió, Cesar en la guerra civil habla de la quema de los barcos únicamente, tampoco se habla de ella en ninguna de las obras conservadas de Cicerón.
También sorprende que Estrabón que vivió en Alejandría durante cinco años a los pocos lustros de estos hechos y que debió recoger material para su obra en la biblioteca, no mencione nada acerca del incendio, sino que se remonta hasta la época de Plutarco quien menciona que en la vida de César el incendio de los barcos se propagó a la biblioteca y la consumió.
Entre los siglos IV-V concluye ya definitivamente esa que fue la gran revolución de la historia del libro antes de la imprenta. Se trata de causas que han podido desempeñar un papel mas o menos importante, pero a la hora de valorar la aparición del códice se debe considerar también la relación entre producción libraria y público, entendiendo por público los destinatarios concretos del libro, insertos en el contexto político, económico-social, cultural, en una palabra, histórico dentro del que se desenvolvían.












Fuentes: Escolar Sobrino, Hipólito. Roma Pp. 167-183. En: Historia del libro. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruiperez, pirámide, 1990.// Escolar Sobrino, Hipólito. La biblioteca de Alejandría durante el Imperio romano. Pp. 86-93. En: Historia del libro. Madrid: Alianza. 1972//Escolar Sobrino, Hipólito. (1985) Roma. pp. 93 - 108. En: Historia de las bibliotecas. Madrid: Pirámide.// Escolar Sobrino, Hipólito. (1985) Roma. pp. 93 - 108. En: Historia de las bibliotecas. Madrid: Pirámide.

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